Una película, una canción, un libro, una persona... existen miles de probabilidades de que algo te cambie la vida. Quizás no de manera instantánea o realmente significativa. Pero con el tiempo te darás cuenta que empezaste siendo alguien que ya no eres hoy por hoy. Para bien o para mal cambiamos a medida que vamos creciendo; conociendo a gente nueva, perdiendo a alguien querido, cayendo en errores, enamorándonos, o incluso cambiando de hábitos... La cuestión es que cada uno de esos factores nos deja secuelas, marcas imborrables. Podemos intentar olvidar lo aprendido, pero en el fondo siempre nos quedará un ligero recuerdo... aunque siquiera te des cuenta de ello.
Es inevitable que la memoria haga una selección entre los buenos y malos momentos de tu vida. Que borre los que te han hecho ser infeliz o no ser tu mismo y, en cambio, te recuerde cada segundo otros momentos que han sido rellenados por otras personas que siempre que te ven sin la sonrisa te la sacan con la minima tonteria.
No quien más tiempo ha permanecido en tu vida tiene porqué dejarte más huella... Para mí, la huella la marcan aquellas personas verdaderas, que van de frente a cada segundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario